Chafeando con la Fuerza de Voluntad e Intentando de Nuevo “o” El Árbol de Navidad.

Hace un par de semanas me dije a mi misma que pasara lo que pasara iba a ponerme a escribir 15 míseros minutos al día. Tratare de empezar nuevamente hoy. Son las 7.51 AM Sábado hermoso en Nuevo Vallarta.

Ya ha luz y el sonido estrepitoso de las Chacalacas está a todo lo que da. Quiero grabarlas un día para que todos las oigan porque son en realidad increíblemente ruidosas. Tanto que a veces cierro puertas y ventanas porque no puedo evitar engancharme en su conversación. Hoy están hablando de nuevo. Que dirán?

El proyecto de las esferas de Navidad va progresando, ya tenemos 4 completamente terminadas y dos en proceso de decoración. Unas cuantas más en blanco aun. Martina y yo lo estamos disfrutando de a ratito. Juntas nos sentamos y compartimos unos minutos aquí y allá, pegando telas, cortando, llenándonos las manos de pegamentos pero sobre todo haciendo memorias para el futuro. Esta en verdad entusiasmada de cómo quedaran todas sus esferas todas juntas en el árbol de Navidad de este ano. Emilia no nos pela, demasiado ocupada para hacer tontas esferas de Navidad. Que rápido que pasa la vida, carajo!

Yo estoy tratando de resistir nuevamente la idea de hacer uno de esos árboles que me gustan, que no son muy navideños que digamos pero son mas ecológico, ramas secas encontradas en los lotes baldíos, palmeras, pedazos de madera, etc, etc.  Todo lo posible para evitar comprar uno de esos pobres pinos viajeros que vienen desde Oregon apachurrados en la caja de un tráiler y llenos de bichos importados en el mejor de los casos o de pesticidas gringos en el peor de ellos, con el solo fin de llegar a la sala de una familia mexicana para ser decorados con bolitas de colores y luces tintillantes y servir de centro de reunión acompañando una taza de ponche con cañas imposibles de comer, guayabas y piquetito.

Este ano nuevamente las niñas piden un pino normal, como todos los de los demás. Yo sigo pensando en esto. La lucha la estamos haciendo pues hace alrededor de un mes, fuimos al vivero que esta de camino a San Vicente – donde ese viejito maravilloso trabaja y comparte su pasión por las plantas – a comprar un par de florecitas nuevas para entretenernos con ellas el fin de semana. Al final de cuentas el ir haciendo un jardín no es más que entretenerse con algo que te placer y punto.

Ese día encontramos un pino lindo del cual Bob se enamoro enseguida y compro pensando anticipadamente en la Navidad. Un bellísimo pino Norfolk que se veria hermoso en diciembre en el centro de la sala. Posteriormente compro una maceta que vale como 10 pinos de los del tráiler de Oregon juntos y lo planto cuidadosamente con amor en ella. Un pequeño recuerdo de Canadá me parece sea esto para él, sin nieve.  

Desde entonces el pino se ha convertido en uno de los queridos habitantes del jardín. Todos los días lo regamos, visitamos y le platicamos, y si como a todo a lo que se le presta atención, el Pino está contento…demasiado contento como para “sacrificarlo” y meterlo a la sala de la casa y llenarlo de pesados ornamentos y luces eléctricas de sus pobrecitas y frágiles ramas.

Lo cual nos lleva de nuevo al problema fundamental del inicio de que árbol de Navidad poner en casa. Ni uno natural de Oregon, ni de chiste uno de plástico, y mucho menos el querido Norfolk. La palmera esa abandonada en el fondo del jardín, empieza a saludarme cuanto la veo y la lucha contra la tentación invade mi cabeza.

Hijas mías, creo que OTRA VEZ! Tendremos uno de esos árboles raros de Navidad. Este año será especial pues tendrá las esferas que dentro de 25 anos veremos y nos harán recordarnos del 2012 y de nuestra casa en Nuevo Vallarta cuando todos éramos aun tan jóvenes. Emilia tienes que hacer por lo  menos un par de esferas así te tenga que amarrar a la silla para que te pongas.

Hoy discretamente empezare desempolvar la olvidada palmera sin descartar que Bob con su enorme generosidad y acostumbradas sorpresas, se aparezca por acá sin decir nada con un árbol de navidad “normal”, solo para calentar el corazón de sus niñas.

Muy bien Ibis, 13 minutos. Ves que no es tan difícil! Next!! Es sábado!! Imagen

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Un pensamiento en “Chafeando con la Fuerza de Voluntad e Intentando de Nuevo “o” El Árbol de Navidad.”

  1. Te tengo una muy buena opción de árbol. Hay unas estructuras de metal donde pones bolas de cristal de vidrio soplado y se ve hermoso. Las bolas de vidrio soplado pueden ser la combinación que quieras. Ahi también le puedes colgar tus esferas y otras cosas. Luego te mando una foto.

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