El Temazcal. Aho!

Ayer participé en una ceremonia de Temazcal. Fue muy lindo.

Fue un temazcal Azteca de piedra volcánica. A diferencia de otros que he ido, este fue de un calor mas seco, menos vaporoso y para mi mucho mas disfrutable. Aquí cerca en Bucerias en los Arrroyos Verdes. Un lugar maravilloso. Hecho con todo el amor de una señora Divina, Lupercia Dipp.

La ultima vez que estuve en un temazcal estaba embarazada de mi hija Martina. Hace once anos. Al día siguiente de este, participe en una danza de la paz bajo el ritual Lakota y después de unas horas me fui a parir a una Guerrera. Su parto fue una batalla. Fue la unión del fuego con el agua y el viento. Así se sintió. Wampy Hinani su nombre Lakota, como la nombro el Tío Luciano, gran líder Lakota. Su placenta aun yace enterrada bajo un árbol de aquel mágico lugar. Su espíritu de fuego me lleva de la mano en este camino. Mi Guerrera.

El temazcal es una especie de retorno al origen y a la conexión con el gran espíritu universal. El calor y el sonido del agua sobre las rocas que al caer se convierte en vapor dentro de un espacio obscuro es como volver al principio. El agua que resbala sobre el barro y que inmediatamente después se hace humo. Cambia de forma.

El aroma del copal y su humo purificador que penetra el cuerpo energético y limpia el corazón.

El sonido del tambor te lleva mas adentro. Los cantos y plegarias retumban en tu mas adentro y se acomodan entre los espacios etéreos de tu cuerpo. El aroma de madera quemada, que aun siento en mi un día después, me recuerda que el fuego destruye para regenerar y para recomenzar. Al poder de la transformación.

El sudor brotando de mi piel incesantemente, gota a gota, se convierte en un arroyo resbalando cuesta abajo por mis hombros, mis brazos y mi pecho. Cayendo sobre el piso fresco. Toco mi cuerpo con mis manos. Que increíble ser un espíritu encarnado. Que oportunidad maravillosa que me toco vivir.

Me siento en posición de Loto. Agradezco mi flexibilidad, mi practica de yoga, mi capacidad de mirar hacia adentro y mi temple. Cierro los ojos y solo de repente los entre abro y veo los perfiles de las demás personas que ligeramente se ven dibujados por la poca luz que se cuela hacia adentro. Escucho su respiración.

Primera puerta. Segunda puerta. Se llega mas adentro. Sigo sentada ahí y estoy empapada de un calor delicioso. Canto. Rezo. Siento el agradecimiento que palpita en mi corazón. Tercera puerta. Bajo lo cabeza hacia el piso fresco, exprimo mi ramita de Romero y huelo. Huelo y huelo. El romero me acompaña. Las hierbas siempre me acompañan. Las conozco y me conocen. Pienso en mis aceites. Pienso en Aromavive y todo lo que estoy logrando con esto. Me recuerdo que no soy yo, son mis aceites los que me levan. Aprieto mi ramita y le doy las gracias por todo lo que me da.

Luna llena. Primer luna llena de Enero 2015. Luna dulce. Poderosa. Femenina.

Cuarta puerta. Ya casi termina. Fui adentro y ahora empiezo a regresar. Ya no sudo mas. Ni siquiera tengo calor. Soy ya parte del humo. De repente me despierta un jicarazo de agua fresca que se siente como si te jalaran de regreso. Me gusta irme. Se que de ahí soy. De ahí vengo y ahí voy. Creo que me gusta mas estar allá que estar aquí.

Abren la puerta. Me toca salir hasta el final. No tengo prisa. Me acuesto en el piso fresco. Me voy quedando sola. Savasana. Savasana. Estoy deliciosamente tirada en un piso de barro, tibia, fresca y caliente al mismo tiempo. Mi piel esta suave. Estoy contenta.

Salgo. Por todas mis relaciones!! Aho! Gracias vida! Aho!

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